Déjame de querer un día que te dejaré de odiar otro...

  No hay nada en mi mundo que no sea el de otro, simplemente no es el mio, es el tuyo, que complicado se siente y, a la vez que complicado es decirlo, no creo que el tema de ser idónea, se quede en solo paréntesis, decidí en algún momento de mi incertidumbre parecer abstracta ante tu superficie y dedicarme definitivamente a lo que obviamente no podía negar; que por supuesto iba mucho más allá de la conciencia verdadera de mi padecer, ante una injusticia continua de los labios de sociedad, cosa que aún en su totalidad no he podido descifrar. 

  "La Sociedad" de múltiples características, todas enfocadas hacia un interés, que no es el mío ni el tuyo, sin embargo creo firmemente, que sólo era cuestión de técnica más que de amor, infortunadamente ya manejo un poco más de técnica, pero inciertamente menos amor.

  Si me pides un beso no es suficiente, si me pides que valla a ti, tampoco sería suficiente, pero no sé quien estableció lo suficiente en la vida, como para poder determinar hacia donde debo ir, aunque tú no lo pidas.

  Estoy clara y eso lo sé, definitivamente nada ni nadie me derrumbará hacia los objetivos, que aunque críticos, fríos o absurdos son objetivos. No estás en esos objetivos si no das la medida precisa, y no exacta de lo que deseamos ambos, quiero creer en que por fin los unicornios saldrán de los cuentos de nunca jamás y se acercarán a un circo, al menos para que un niño le dé de comer. Obviame,no es suficiente ajusticiamiento para el no retorno, reevalua que estamos mal, y vuelve al sendero que virtiginosamente llenaste sin cesar, no creas en mí, no soy yo, soy en verdad un simple espectro de la superconciencia que trata de erradicalizar la mentira y desdoblar el conocimiento de lo incierto. Pero déjame de querer algún día, porque yo estoy segura que dejaré de odiarte otro.  
 
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