Vanidad a la Venezolana
Desde antiguas sociedades se han instaurado, reglas, costumbres y hábitos que rigen ciertas conductas que persigue la población de manera casi religiosa, sin faltar a estos cultos sociales, siguiendo así la mujer tendencias de belleza, capaces de transformar su cuerpo con el fin de complacer los estándares de belleza fijados por la sociedad actual y su economía.
La moda, por ejemplo, es un intento de igualar las diferencias existentes en las personas ya que el ser humano en su naturaleza necesita sentirse integrado con su entorno.
Con el desarrollo de las tecnologías, el auge de las telecomunicaciones y el desarrollo de nuevas sociedades integrales la mujer a creado una adicción por controlar a la perfección su apariencia; originando perdida de la identidad de la mujer, basada en dejarse dominar por el hábito que se a desarrollado hoy en día sobre la cirugía estética, la afición desmedida por la moda y la ardua competencia con su mismo género.Lucir perfecta ante el espejo es su premisa, descontrolando en la mayoría de los casos emocionalmente a las féminas, como consecuencia de la desmotivación en cualquier ámbito de su vida, generando muchas veces un diagnóstico de baja autoestima, depresión, neurosis, entre algunas patologías; sin olvidar los trastornos alimenticios como la anorexia y la bulimia.
Pero es una sociedad sedienta de magnitudes televisivas, bombardeadas por los medios Norte americanos, del cómo debemos ser las mujeres hoy en día, y como las prefieren los hombres, es una cirunstancia que no solamente deriva de allí, sino que parte del concurso de belleza "Miss Venezuela", en donde un extranjero desde hace 52 años impone a nuestro país un cánon de belleza en las mujeres, y entre la decodificación de esos mensajes emitidos subversivamente, nos hemos dejado influenciar cada año que pasa.
No es un sentido discrimiatorio por éstas chicas y sus ideales, sino que sopresivamente no tienen absolutamente nada en sus cabezas, no saben discenir, analizar o argumentar tema alguno, han perdido la verdadera escencia de ser "Venezolanas" y de sus raíces; la silicón, los masajes, los spas, la manicure o pedicure, son más allá de las necesidades de nuestra cultura , producida por la globalización ante mercados de consumo y moda, que conlleva a la destrucción masiva de una "Guerra Sucia" contra sí mismas, atentando contra su cuerpo y su propia vida, ante tratamientos y cirugías que pueden provocarles la muerte.
¿Como es posible que los padres le regalen a sus hijas "Las Lolas" a los 15 o 16 años de edad?, sabemos muy bien que vivimos en un flujo de constantes cambios, pero esto es absolutamente inaudíto. Doy el breve ejemplo de los niños en España, todos o en su gran mayoría quieren ser futbolístas, en nuestro caso todas las niñas, casi sin execpción me atrevería a decir que quieren ser "Miss Venezuela", este salto a querer ser modelos, actrices, animadoras o comunicadoras sociales (se ha marginado hoy en día ser comunicadoras sociales, ya que es sinónimo de chicas inmaduras y que sólo quieren fama y que aún no saben que és verdaderamente una investigación periodística, "Una Periodista" ), ¿Si todas quieren "Ser" no habrá quien realmente desempeñe cargos estratégicos en los mercados laborales o mujeres con alto análisis crítico, especialistas o acádemicas en distintas áreas?. La mayoría quiere ser rubia, un cánon impuesto por U.S.A, (Las rubias huecas) hasta en la pornografía, la publicidad, etc; ella es la que más vende; es comprensible que la sociedad varonil de nuestro país las prefieren así, se han embasurado con imágenes que corroe el estado de equilibrio que puede brindar una mujer en su perfecta naturalidad.
Este vinculo entre la vanidad, la perfección y el culto a la imagen, tergiversan el verdadero sentido de la estética, ante esta situación actual.
Según Feijoo, Milano y Heik en la edición Número 462 de la revista “Todo en domingo” del diario El Nacional reseña que la mujer venezolana dedica 30 a 40 minutos diarios o interdiarios a arreglarse el cabello, 20 minutos semanales para el baño de crema, una hora semanal para una manicure casera. Entre los países de América latina las consumidoras venezolanas son quienes manejan con más disciplina la rutina del cuidado de la piel, sobre todo la hidratación. Para marcas como Esika, Clinique, L´ebel – Cyzone- Belcorp de Venezuela aseguran que la venezolana es una de las mujeres más coquetas del mundo, antes que un cliché, es para la casa de cosméticos una premisa. Estas reportan que a pesar de no ser uno de sus mercados más grandes en términos de cantidad de personas, constituye el segundo más importante en ventas.
La venezolana definitivamente necesita verse bien para sentirse feliz consigo misma, sin embargo todo este ritual de belleza a veces no es suficiente para complacer la auto exigencia de estas mujeres que quieren ajustarse a los cánones de belleza actual, sin importar cuales sean sus consecuencias; vinculándose así a la perdida de la identidad ya que se comparan a diario con otras de su mismo genero, eliminando la naturalidad, desarrollando desordenes alimenticios y motivándose a practicar la cirugía estética en su cuerpo para complacer los estándares de belleza empleados por la sociedad.
La mujer es un obra de arte, es magnifica, y la mujer venezolana se ha caracterizado por luchadora, trabajadora, echada pa´lante no perdamos nuestra identidad...
