Pienso el Futuro
07 de Junio 2010
Algunas veces pienso que todo lo que vivimos es realmente complejo, en un sentido bastante obvio de la fantasía y lo místico , suena algo extraño hablar siempre de lo mismo, cuando nosotros también somos parte de lo mismo, sin embargo hay oportunidades en que no somos parte de todo, sino que todo es parte de nosotros. Del cielo florecen crepúsculos espesos, o luces cándidas que creemos que son fabulosas, pero en realidad están muertas.
Deseo a veces dejar de pensar, mi mente todo el tiempo está conectada a diferentes matrices de confusión y dolor, hasta de pasión y terror, me eriza la piel y la sangre, hasta mis sueños se sacuden cada noche o cada mañana revelando espasmos de desasosiego o felicidad, diría que es mi verdadera realidad; ansío con fervor que mis sueños dejarán de perseguirme, pero me encantan, es agotadoramente inevitable sumergirme en ellos cada minuto que los vivo, algunos más intensos que otros, mejores o peores, es una película de mil estrellas desconocidas o personales que interactúan en lo que quiero hacer o en lo que temo o temeré de por vida.
Es incontrolable sentirme vacía después de uno de ellos, aunque son inspiradores o acercadores de la próxima realidad, como premoniciones. Es el olor, el tacto, todos mis sentidos se ponen en guardia, el aire o los rostros existen, puedo sentirlos, tocarlos, me inmovilizan, me hacen fuerte, desato furias y obsesiones. Son simples. El futuro me atrae mucho más de lo que lo pienso, vivo muy al pendiente de que es lo que haré en el mañana, me adelanto demasiado pensándolo en mi mente los programo de la manera en como lo quiero, no deja ni un centímetro de diámetro incompleto para no pensarlo, y por ello dedicado a esto en constantes tiempos de mi existencia, descuido mi presente como no tengo idea, pienso que es singular o común hacerlo pero errático, según mis conocidos. Al parecer soy un alma vieja de mente joven aún, pero me olvido de eso. De verdad. Reacciono en momentos, pero otros nuevamente mi mente me traiciona revelando en los sueños exactamente como me gusta y como lo tendré.
Descuido mi ser, pensando basura, que no me sirve para consultar ni la hora a cualquier persona que pasa por mi lado, porque ocupo tanta porquería en mi mente ociosa, que se me olvidan las cosas, no sé si es un defecto, o es un sistema inmunológico creado por mis neuronas para bloquear los recuerdos que me molestan o no termine de digerir en el instante, múltiples razones inimaginables que ni yo misma podría reconocer para explicar, quizás un leve o grave despiste haga que no sea más que un mecanismo de porquería, ya que mi mente desea reseteo total, me lo pide a gritos, es como volver a comenzar. Hoy día estoy volviendo a comenzar, en otra ciudad, con otra gente y, alguien durmiendo a mi lado, un alguien del pasado afectivo que bloqueo mi mente de porquería, congelando un sentir, pero dejando en carne viva el resentimiento, volando sobre mí demonios de tristeza y miedo. Sé que es irónico, puesto que soy una estúpida pensando en el futuro revelado por mis sueños, sí es eso, algo que siempre quise, y que alguien me reveló en un café aquella tarde sin saber por qué, y que aún cada vez que llega lo asocio para ver si concuerda, extrañamente esta vez si concuerda, creo ahora que estaba por la vida corriendo desesperada buscando a ese ser que ahora me despierta cada vez que siente que me muevo o hablo dormida, porque siempre piensa que tengo alguna pesadilla, ese mismo ser que espere durante eternidades confusas, en brazos de amantes inertes e ineptos a mis carnes.
Estrangulé todo ello que me hacia vivir en las penumbras, para vivir en una mejor inmundicia de peor entre lo mejor, sólo porque es fantástico pensar que lo sientes en verdad, no hay arrepentimientos, sólo experiencias que hacen que tú alma sobreviva para contar la mierda antes de que florezcan las rosas entre ella, y no sigue siendo perfecta, esa podredumbre hace que broten espinas agudas en su piel, que aunque quitándolas dejan estrondosas cicatrices en el verdor de su exterior. Haciendo una retrospectiva clave para mi día a día, me dí cuenta que todo el tiempo me precipité a morir mucho más rápido que la gente normal, adelanté lo que muchos desearón atrasar con motivos valederos. Mi sueño se paró en un momento hace más de diez años, y tras ello estuve en plena consciencia de que la soledad existe por completo, que no hay túneles con luces al final del camino, que no hay color rosa en situaciones perfectas, que no existe el Edén, y que eres tú contra el mundo, el universo entero en el que transitas, en búsqueda de algo que no tiene ningún significado, pero que al llegar cambia tu razón de ser queriendo más y más, para completar un ciclo común de humano real.
Se me ha olvidado como leer entre la oscuridad, porque he agudizado mi oído y mi olfato para hablar, porque en lugar de haber mejores amigos, hay mejores enemigos en competencia, robándote la vida que llevas y que ellos quieren imitar, logrando sacudirse como demonios injustos en tu llevar, y empiezas a preguntarte de que sirve todo si todos quieren todo, tú tendrás más de todo igual, que basura recoger lo que otros desechan para reciclarlo y tratar de utilizarlo nuevamente. Me ha pasado. Montones de veces, mil malditas veces, yo soy el ángel protector y guía de la gente mediocre que transita a mi alrededor. Entonces puedo pensar que esa es mi misión de existencia, pero siempre yo soy la más jodida. ¿Quién es quién para juzgar la basura que te toca? Tú. Si eso fue lo que pediste. Inconcientemente la gente pide lo que quiere imaginando lo que proyecta cada vez que piensa, pero lo cierto es que yo todo no lo imagine o lo pensé, tengo la mente tan ocupada en los sueños del futuro que pienso que algún día vendrá que intento vaciar mi intestino y revolcarme en lo que expulsa. Sí en lo que expulsa. Sin embargo no me quejo, aunque pareciera, yo quería otra cosa “Morir”, no morí en cuerpo, pero si estoy muerta en mente que es aún peor, trágico ciertamente. Muchas veces siento como mi alma se sacude dando girones de 360º dentro de éste cajón de cuerpo, es una sensación desagradable, ella me golpea las paredes queriendo salir, mi respiración se hace rápida, mi mente grita vacío, los oídos zumban, mis pupilas se inflaman entre mis párpados obstruidos, vibra mi piel, dejando congelados mis pies, y por más que le hable y le diga que se detenga ella se escabulla por los poros de mi cuero cabelludo, llevándose consigo todo mi torrente sanguíneo, me deja una sensación de resequedad en los labios y un cansancio inconfundible en mis membranas, mi corazón queda moreteado después de una larga paliza de micro segundos continuos haciéndose infernalmente celestiales que ella proteste por su encierro brutal y desmedido. Eso lo llamaría yo un abreboca deliciosamente pequeño de lo que siento muchas veces que no me siento.
Él me gobierna sin trono, rige mis pasos, está lejos, muy lejos de mí y de ella, o de él, he sido tantas cosas, que no me acostumbro con una sola, no sin dejar de lado la verdadera esencia que me corresponde o que me toca. Después hondaré en esto con más certeza. Esto no me pone de buenas, aunque si me encanta recordarlo, es especial. Sé que el sabe de mí, pero poco sé de él.
He cambiado en muchos intentos fallidos de tocar la puerta. Entre ese ensayo y error deberé irme sin cesar a rutas desconocidas, y sin parar andaré, aunque ya no me quede más, estaré sin estar, deseando acabar, emigrando al más allá. Palabra por palabra inventaré para salir de aquí y volar…
