MC

Se convierte en MIERDA COMESTIBLE

30 de Agosto de 2010

           La suerte es una cuestión de honor, que se presenta como oportunidades, poco a poco muestra cada paso que debo dar, no siempre ha donde tengo bien definido, sino que verdaderamente me deja bien claro que, no siempre es donde debe ser, sino donde verdaderamente ni lo has pensado, allí tendrás la mejor alternativa sin pensar, muchos optan por decir que es casualidad, pero es bien sabido que todo eso es una basura indecente a la cual culpamos por algo que histriónicamente ya debería tener su comienzo y su fin, sin embargo en múltiples sesiones de la naturaleza y en su comportamiento día a día, resplandece casi siempre la flor después de un helado invierno.
            Aunque mi invierno ya se deshielo, trato continuamente no dejar de lado las cubetas, para no empapar el camino, dejando huellas marcadas en el suelo, que destrocen mi interés incierto por la falta de nostalgia. Comprender cosa fácil, de eso si estoy más que segura, ahora complicado casi todo, o yo lo hago complicarse aún más de lo que lo es, claro está, que podría ser otra condición también, que sería la siguiente, no hay nada complicado sólo yo, y únicamente yo lo complico, bueno analizar cuál es la respuesta correcta es sinceramente delatador, el orgullo y las pasiones van mucho más allá que mis convicciones, aunque las mismas no quedan de lado. Alejarme del camino ahora sería cobardía de mi parte, cuando he sido yo la que profesa por mi boca que la cobardía es de paganos inútiles que sublevan las conciencias de los más débiles, sí es como decir que la cobardía se humaniza y se convierte en mierda comestible, sí en mierda comestible, tal como lo he dicho. La doble discursividad asquea a metros de distancia, a tal punto que puede producirme una migraña, la doble discursividad no sólo está en cualquier plano, el plano está en ella, sin consentimientos te atrapa con palabras elocuentes pero a la final el hijo de puta es tan astuto que tú mismo puedes pensar, que bonito se ve dormido; pero no es simple salvajismo urbano, más allá de la doble vida y del cuarto que me toca en la basura, cabe la posibilidad de conformarme con la cuarta parte de la mismísima cuarta parte de lo que me toca, lo digo por si un supuesto llegase a ocurrir, saber y contar al menos que no fue mucho.
¿Suena vacio? No. Suena mejor como a que estúpida soy todos los días de mi vida, mientras continúe en la sórdida realidad que me rodeo, ella no a mí, sino yo a ella. Quererme está de más, que ya me odio tanto, que siento que me amo, por aquello que dice que del odio al amor hay una línea que los separa, como en la cama. Miro mi cama y digo: ¿Cuál es la línea que divide a la mierda de al lado conmigo? Sin más un animalito sería mucho más tierno que está, suena cruel, pero es cierto. Ahora no quiero ser fría y dejar de lado mis sentimientos, por aquello del llamado goticismo sentimental, sí es cierto, estos revelan sus sentimientos a través de malestares ajenos, sin embargo aunque el malestar ajeno no me alegra del todo, al menos lagrimas me hace echar afuera. Que mierda la vida real, que mierda las pelis que reflejan la realidad, como venden y copias de las mismas, que hacen que mil veces digan que ciertamente eso es mejor que tu realidad.
Mi realidad es tan mía que como no me pertenece sólo dispongo de ella lo que los demás pueden ver…
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