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Bastarda Gloria
29 de Julio de  2010

He estado tan ocupada en la seguridad que hoy me siento rebeldemente insegura de mi entorno, sin palabras ando recorriendo mi mente oscura llena de confusiones. Entender, es cosa de locos, difuntos aparecen sin yo querer, aparecen en tiempos imperfectos, tengo una debilidad ante lo viril, se van pensado errados y regresan arrepentidos, es ilógico, pero correspondido, será que son la clase de personas que mi conciencia está acostumbrada a llamar. Tengo el dulce sabor de la venganza en mis labios y, lo mejor que es por partida doble, lo curioso es que he caído en una de ellas, sin embargo me da lástima con ambas espinas en el olvido, lo sé, no soy feliz desde que murió, pero igualmente ahora no soy infeliz, es un estado de neutralidad, capaz de sacudir mis sentidos en absurdos pensares, soy tan fría por dentro, que regularmente pienso como tempano. Llevarme a lo más oscuro de mi sangre, es simplemente querer partir de un génesis inmovible, querer romper una matriz sin fluidos, es lograr mirar el universo y sentir que allá es de día, es quitarle al agua su sabor, es bordear el mundo sin saber volar. Todo paradójicamente me alaga, me hunde, me envenena y de paso me exprime el corazón, a tal punto que al comer una uva pasa, ambos se confunden.
            Sus labios carnosos y rojos, me elevan en el más desconcertante baile de hadas, y recuerdos giran como ruletas locas, su dulce cabellera escasa se entrelaza entre mis dedos, estrechados en la más sutil de las gracias, su mano está fría porque ya ni vive, su mirada extraña de visitante atraído. Las luces, el olor, el sabor y el sonido eran los mismos, mi mente había crecido y él envejecía lentamente cada segundo sin mirarme, no estaba a mi lado y ya no era él, había sido consumido por una ensordecedora energía, arrepentido gritaba y yo le escuchaba, nadie más estaba allí, sólo mi boca roja y mis piernas al aire. El aunque harapiento y con estilo descuidado pedía auxilio, yo ignoraba su llamado, estaba allí, pero olvidaba quien era yo, pero estaba segura de quien había sido y que había hecho, que vulgar momento, me sentía Lisa Landon, cuando perdió a Scoott, era ella entre las gélidas puñeteras, en un bosque de enfermedad y cura. Me daba pena él, pero quería ayudarle, le pedí perdón y así ha quedado. En el olvido lo he olvidado, aunque retumbante todo lo que ha dicho, repite mi memoria como grabadora recién comprada, me aturde mi pensamiento, tanto así que quiero huir de todo y todos y hacer una vida nueva, hasta con nuevo nombre. El ruega por mi amor, como yo lo hice tantas veces atrás, me moría ahogada en alcohol y entre la basura de un pene sin amor, humillada ante su mirada y voz, me dejó sin compasión, aún rogando yo, me quedé sin voz, me convertí en una máquina productora de un sistema que no me correspondía, mientras él hacia su vida con aquel pedazo de cuero viejo, y le dio lo que yo más quería. Yo he querido muchas veces lo mismo, pero sin refugio me han encontrado, huyendo igualmente en desespero y agonía, hasta en mi cama vacía lo sentía, quise sacarlo de mi mente y de mi alma y se bloqueo no tan rápido de mí, corría desesperada porque todo acabara, pero más me hundía, te veía y mi corazón latía y todos lo sentían, era innecesario ocultarlo, pero no podía. Si yo no me hubiera perdido, no habría sido mi culpa perderte, pero era necesario, desaparecer un tiempo en la experiencia de querer arrinconarte en saber que volverías, pero tarde…
            ¿Amor me amas? Soy su bella, pero estoy despierta en la nada, vacilada entre la sal y el murmullo de un aire artificial, entre en un yin y yan mediocre que tiene más un valor de un lado que del otro, que clase de superconciente me persigue, que básica se ha convertido la vida.
            Social, no jamás, vamos hacia un rumbo capital, de miseria e insalubridad, me contamino de capital, inspiro dinero sólo quiero el maldito dinero, para salir desencajada a buscar alguien que sé que está vivo y espera por mí, y en mis sueños aparece, se siente sólo y yo también, ¿entonces es pasajero esto? Creo          que pasaré algún momento de mi vida en lugares distintos del planeta, con un hijo que no es mi sangre y buscando a un ser que se ha perdido en la nada. ¿Ese hijo llegará a amarme? Todos llegan a amarme o, al menos la mayoría, otros me odian ¿El hijo de mis entrañas me odiará? ¿Odiará que no sepa de donde viene y a donde voy? No quiero ser el mismo patrón, hijos de los demás en mi vida han de llegar, aunque yo no tenga mi propio hijo a de vivir dentro de mi esperando sonreír, él sonreirá desde mi interior queriendo decir aquí estoy, sé que estará allí, y que todos estarán a la final allí, no cabe la menor duda, y sé que los recordare, diciendo que pasaron victoriosos y bastardos ante una gloriosa…
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